Países izquierda A.Latina retiran embajadores Honduras

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Fuente:  http://lta.reuters.com

Por Iván Castro

MANAGUA (Reuters) – Presidentes de Latinoamérica anunciaron el lunes el retiro de sus embajadores en Honduras, en protesta por el derrocamiento del mandatario Manuel Zelaya y como exigencia a su vuelta al poder después de un golpe de Estado que despertó la condena mundial.

Poco después del anuncio, algunos simpatizantes de Zelaya fueron dispersados por fuerzas de seguridad en la capital hondureña con gases lacrimógenos cerca del palacio de Gobierno, donde cientos de soldados y policías estaban apostados con armas largas y blindados, según un testigo de Reuters.

Los mandatarios de Venezuela, Ecuador, Nicaragua y Bolivia fueron los primeros en tomar la decisión diplomática en Managua y los siguieron otros países que integran el Sistema de la Integración Centroamericana (SICA).

“Los países miembros del ALBA hemos decidido retirar a nuestros embajadores y dejar a su mínima expresión nuestra representación diplomática en Tegucigalpa hasta en tanto el Gobierno legítimo del presidente Manuel Zelaya sea restituido”, dijo el canciller de Ecuador, Fander Falconi, en la reunión de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA).

Los presidentes participaron el lunes con otros mandatarios de otra reunión del (SICA) -formado por El Salvador, Honduras, Nicaragua, Guatemala, Costa Rica, Belice y Panamá- en Managua y el organismo anunció que todos los embajadores del grupo en Honduras serán convocados a consultas.

Además, Guatemala, El Salvador y Nicaragua suspendendieron el comercio terrestre con Honduras en rechazo al golpe de Estado, además de los eventos deportivos y sociales.

“Ante la situación en Honduras anunciamos el cierre del comercio por las fronteras terrestre durante 48 horas”, dijo el presidente nicaragüense, Daniel Ortega.

Por otra parte, en un fuerte compromiso, el presidente estadounidense, Barack Obama, dijo el lunes que Zelaya sigue siendo el presidente y que trabajará con otros países e instituciones para la vuelta del mandatario al Gobierno.

Zelaya fue derrocado el domingo por militares, apoyados por sectores que rechazaban supuestos planes del mandatario de buscar su reelección con una consulta popular.

También tuvieron el respaldo de opositores y hasta miembros del oficialismo enojados por el giro a la izquierda del empresario Zelaya, hoy aliado al venezolano Hugo Chávez.

El mandatario hondureño fue llevado a punta de rifle por militares en un avión a la capital costarricense, desde donde voló más tarde a Managua para participar de la reunión extraordinaria de los presidentes izquierdistas.

Los mandatarios latinoamericanos en Managua mantenían una tercera reunión del Grupo de Río, encabezada por el presidente mexicano Felipe Calderón, en la que seguían analizando la situación.

GASES LACRIMOGENOS Y DETENCIONES

Mientras Zelaya planeaba reunirse con sus aliados, el Congreso unicameral de Honduras nombró el domingo al jefe del parlamento, Roberto Micheletti, para que gobierne interinamente hasta fines de enero, cuando termina el mandato de Zelaya. Y su primera medida fue ordenar un toque de queda de dos días.

Desafiando la orden, cientos de simpatizantes de Zelaya pasaron la noche frente al palacio presidencial y armaron barricadas. Y el lunes unos 1.500 manifestantes se mantenían en el lugar ante cientos de soldados y policías armados con rifles y carros blindados en formación.

Un grupo de 30 manifestantes fue dispersado con gases lacrimógenos por la policía antimotines mientras personas arrojaban piedras a los efectivos en la parte trasera del palacio presidencial.

Los enfrentamientos dejaron decenas de heridos por contusión, perdigones y asfixia por los gases, aunque ninguno de gravedad, según la Cruz Roja y hospitales, así como destrozos en cabinas telefónicas y mobiliario urbano.

Decenas de personas fueron detenidas, según los manifestantes.

“Los policías nos ‘encircularon’ (rodearon)”, dijo Joel Flores, un electricista de 19 años que estaba en el grupo que fue dispersado con gases. “Empezaron a golpear a todos y tiraron gases”, agregó con sus ojos rojos.

Pero el lunes a la tarde, aunque en la capital los manifestantes empezaron a mermar, estallaron protestas en ciudades como San Pedro Sula.

Algunos hondureños apoyaban la salida de Zelaya.

“El que iba a dar un golpe era él (Zelaya) a la Constitución. Cada país tiene su Constitución y hay que cumplirla. Si no lo llegan a quitar, hubiera sido peor”, dijo Geovanni Santamaría, empleado de un cibercafé del centro de la ciudad.

“A mí no me gustaba (Zelaya), pero que los militares nos dejen sin medios, corten la luz a cada rato y el toque de queda me parece mal”, agregó el joven de 25 años.

Aunque muchos hondureños fueron a trabajar el lunes normalmente, las clases en algunas escuelas fueron suspendidas y el sindicato de maestros convocó a un paro nacional.

Honduras, con 7 millones de habitantes, es uno de los países más pobres del continente y su economía -dependiente de las remesas, las exportaciones de café y los textiles- ha sido duramente castigada por la crisis económica.

Autoridades del sector cafetalero dijeron que el golpe en Honduras no afectará en el corto plazo a la industria del café porque la cosecha ya casi terminó, aunque las perspectivas hacia el futuro no son tan claras.

Honduras cerró estaciones de radio y televisión después de que el Ejército encabezó un golpe de Estado el fin de semana, en un apagón mediático que además desató la condena de la organización Reporteros sin Fronteras, con sede en París.

CERCO INTERNACIONAL

El golpe de Estado desató una fuerte y unánime condena de mandatarios desde Estados Unidos y Latinoamérica hasta Europa.

“Toda la comunidad internacional ha rechazado esta actuación, debemos de perseverar para que se alcance una salida con dos principios: mantenimiento y restitución del principio democrático y de respeto a los poderes instituidos, y dos, diálogo y acuerdo nacional”, dijo el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero.

La secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, dijo el lunes que la prioridad inmediata de Washington es restaurar el orden democrático y constitucional en Honduras, después de que su país anunciara que reconoce como único mandatario a Zelaya.

Zelaya acusó a una elite económica de estar detrás del golpe.

Los militares derrocaron a Zelaya luego de que decidiera reemplazar la semana pasada al jefe del Estado Mayor porque no quiso ayudarlo a organizar una consulta popular -declarada ilegal por la Justicia- sobre la posibilidad de reformar la Constitución para extender el mandato presidencial.

“El presidente Zelaya estaba llevando el país hacia el ‘chavismo’, estaba siguiendo ese modelo que no es aceptado por los hondureños”, dijo el lunes Micheletti en entrevista con Reuters.

Ajeno a la presión internacional, Micheletti -apoyado por los parlamentarios, sectores empresariales y de la Iglesia- nombró el martes un gabinete interino y mantuvo el toque de queda en el país a partir de las 21.00 hora local (0300 GMT).

Los intentos de hacer la consulta, que según la oposición y sectores oficialistas buscaba realmente permitir una reforma a la carta magna que habilitara la reelección, hicieron pedazos la estabilidad política que el país centroamericano mantenía desde el fin de una dictadura militar a principios de 1980.

“La remoción forzada del presidente Zelaya coloca a los derechos humanos y el imperio de la ley en serio peligro”, dijo Kerrie Howard, subdirectora para las Américas de Amnistía Internacional, en un comunicado, exhortando al retorno inmediato de Zelaya al país.

Zelaya fue invitado a la Asamblea General de Naciones Unidas y su portavoz dijo que se dirigirá el martes a la entidad compuesta por 192 naciones.

“La fuerza militar no es una opción”, dijo Zelaya el lunes por la madrugada sobre las posibilidades que se barajan para su restitución, después de que Chávez dijera que estaba dispuesto hasta intervenir militarmente.

(Reporte adicional de Sean Mattson en Managua; Gustavo Palencia, Mica Rosenberg y Enrique Andrés Pretel en Tegucigalpa, Ana Isabel Martínez en Caracas e Inmaculada Sanz en Madrid. Escrito por Pablo Garibian; editado por Hernán García y Silene Ramírez)

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